Cifrado de verdad, no un candado de mentira
El documento se cifra con AES de 256 bits, el estándar que usan la banca y las administraciones. Sin la contraseña el archivo es ilegible: no es un aviso que se pueda saltar, es matemática.
Cifra tu documento con una contraseña: sin ella, nadie puede abrirlo.
.PDF · hasta 50,0 MB por archivo
Tus archivos se procesan en tu propio navegador: no se suben a ningún servidor ni se guardan en ninguna parte.
El documento se cifra con AES de 256 bits, el estándar que usan la banca y las administraciones. Sin la contraseña el archivo es ilegible: no es un aviso que se pueda saltar, es matemática.
Una contraseña corta se rompe probando combinaciones. Usa al menos diez caracteres mezclando palabras poco comunes. Y guárdala: si la pierdes, nadie podrá recuperar el documento, tampoco nosotros.
Cifrar un PDF requiere un motor que los navegadores no incluyen. Tu archivo viaja cifrado por HTTPS, se procesa en un proceso aislado y se borra en el mismo momento en que te lo devolvemos. Ni lo abrimos ni lo guardamos.
No la mandes en el mismo correo que el documento. Dísela por teléfono o por otro canal: si alguien intercepta ese correo, se lleva las dos cosas.